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Comuneros de Noccansa y Chillpacca denuncian que minería no formal pone en riesgo su forma de vida en Sabaino
Publicación: viernes, 12 de septiembre de 2025

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Comuneros de Noccansa y Chillpacca denuncian que minería no formal pone en riesgo su forma de vida en Sabaino

Comuneros de Noccansa y Chillpacca denuncian que minería no formal pone en riesgo su forma de vida en Sabaino

La voz de alarma llegó desde los anexos de Noccansa y Chillpacca, pertenecientes a la comunidad campesina de Sabaino, en la provincia de Antabamba. Según los comuneros, la minería no formal que se viene realizando en los cerros que rodean su microcuenca está alterando el ecosistema donde por años han criado sus camélidos. El problema no es menor: en esta jurisdicción viven alrededor de 50 personas dedicadas casi exclusivamente a esta actividad, que hoy se ve amenazada por explosivos y maquinaria que rompen la tranquilidad del lugar. Fredy Paniura Álvarez, asesor legal de los pobladores, explicó, en exclusiva para Pulso Apurimeño, que este tipo de actividad minera no solo se reduce al uso de picos y palas, sino que incorpora explosivos, con consecuencias directas para el medio natural. “Los explosivos no solo generan ruido que espanta a los camélidos, sino también desprendimiento de rocas que ponen en riesgo la vida de los animales”, señaló. Lo más preocupante, advierten, es la falta de atención de las autoridades. La comunidad ha enviado hasta cuatro documentos al presidente comunal y presentado denuncias ante el Gobierno Regional de Apurímac, pero sin resultados. Los informes oficiales, aseguran, carecen de contundencia. “Siempre concluyen diciendo que posiblemente en unos años haya contaminación, cuando la afectación ya está ocurriendo”, reclamó Paniura. El conflicto, lejos de solucionarse, ha escalado hasta un proceso judicial. Los comuneros fueron denunciados por notificar a los mineros para que se retiren de la zona, a pesar de que —aseguran— lo hicieron en defensa de su derecho a vivir en paz y de sus animales. “Vivimos en un país regido por la Constitución, donde la paz y la tranquilidad son el fin supremo del Estado. Las autoridades regionales deben priorizar este tipo de conflictos”, enfatizó el asesor. A la desatención se suma lo que los pobladores consideran graves omisiones en los estudios ambientales. Según Paniura, entidades como la Autoridad Nacional del Agua (ANA), el SERFOR y el SERNANP han emitido opiniones favorables a la actividad minera sin reconocer la real magnitud de los recursos hídricos presentes en la zona. “En una cuadrícula de mil hectáreas, la ANA reporta solo dos manantiales; cuando hemos constatado en el terreno existen más de 25 ojos de agua y varias lagunas”, denunció. Finalmente, los comuneros de Noccansa y Chillpacca piden que se fortalezcan los mecanismos de fiscalización en la región. Su posición es clara: no rechazan de manera absoluta la minería, pero exigen que se realice dentro del marco legal y con respeto a su derecho a seguir criando camélidos, actividad que constituye la base de su identidad y subsistencia. “Nuestros comuneros no hacen minería, se dedican a la crianza. Lo único que buscan es que no se les altere su medio natural”, remarcaron.

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    Chaski
    EDITOR